Por qué la imagen de producto sí importa

Importancia de la imagen

Un producto que garantice el éxito no debe basarse exclusivamente en su calidad. La imagen del mismo es tan importante como pueda serlo su utilidad o los componentes que lo constituyen.

Un factor decisivo para la adquisición de productos es la combinación adecuada de su aspecto, color y forma. Dos variables del diseño y forma son la estética y la utilidad. La primera, hace hincapié en la belleza del producto, extendida como un concepto cambiante con las modas. Junto a esta concepción estética, también existe el concepto de utilitarismo o comodidad de uso del producto. El diseño incidirá no sólo en lo bonito que sea el producto, sino también en que sea fácil de coger, cómodo de transportar y de almacenar.

El diseño también incorpora el color como un atributo determinante en el éxito o el fracaso de un producto. Cada color lleva asociada una estética y una influencia psicológica. Así, el color amarillo es percibido como tranquilizante, el color rojo como estimulante y el blanco como de limpieza o higiene.

El diseño no solamente modificará el atractivo estético del producto, estimulando las ventas y adaptándose a cambios en los gustos del consumidor. También puede afectar al funcionamiento del nuevo producto, mejorándolo. Un automóvil con diseño aerodinámico tendrá una menor presión de aire, conseguirá un menor consumo de gasolina y alcanzará mayores velocidades con menos potencia. Incluso para algunos productos, supone un riesgo cambiar su diseño y forma, debido a que los clientes están muy identificados con la moda anterior. Un producto como la Aspirina, lleva muchos años en el mercado con idéntica forma. Para un jabón de la Toja, negro y redondeado, sería muy difícil conseguir el mismo nivel de aceptación con un cambio de diseño.

Un claro ejemplo de una imagen cuidada y que permanece fiel en sus rasgos esenciales es Apple, la cual ha sabido a lo largo de su historia y presente mantener uno rasgos y características que la diferencian claramente del resto y que a pesar de tener una amplia gama de productos todos ellos son fácilmente identificables con la marca. La diferenciación es la clave. La ventaja la consecuencia.

Todo, hasta el más mínimo rasgo del producto que decidamos lanzar al mercado debe ser cuidado al milímetro. El azar a veces nos sonreirá, pero otras nos dará la espalda. Un plan razonado y coherente siempre nos brindará la confianza que nuestro proyecto necesitará.

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