El IVA de Caja, concepto y funcionamiento

IVA de caja

La aprobación el pasado viernes del anteproyecto de la nueva Ley de Emprendedores nos trae, entre otros, un nuevo concepto que habremos de tener muy en cuenta, el IVA de Caja, especialmente las Pymes y autónomos.

Este nuevo sistema de IVA parece en realidad más complejo de llevar a cabo que de entender. De hecho, es una idea que se ha venido reivindicando desde hace tiempo por un determinado colectivo que veía como uno de los principales problemas de liquidez de sus empresas era el desfase producido entre el pago a la Hacienda Pública del IVA devengado y del realmente cobrado.

Explicándolo en términos simples: suele producirse el caso de que emitamos una factura con IVA, factura que está pendiente de cobro, pero cuyo IVA hasta ahora, igualmente hay que liquidar a Hacienda al vencimiento del trimestre independientemente de que se haya cobrado o no. Ésto, evidentemente, produce un desfase de tesorería entre el tiempo de pago y el de cobro.

Con esta nueva medida se pretende evitar este tipo de situaciones, favoreciendo así la liquidez de las pequeñas empresas y los autónomos.

¿A quién va dirigida esta medida?

El sistema de IVA de caja es voluntario y va dirigido a empresas y autónomos cuyo volumen de operaciones no sea superior a los dos millones de euros, y que además no tributen por módulos.

¿En qué consiste?

Los sujetos pasivos que se acojan a este sistema no tendrán que pagar el IVA hasta que no cobren la factura.

¿Cómo funciona?

En primer lugar, quien quiera acogerse a este sistema deberá darse de alta en él y llevar una contabilidad mucho más pormenorizada dado que será imprescindible demostrar las fechas de cobro y pago de las diferentes facturas. Del mismo modo, este sistema, simétricamente, también obliga a retrasar las deducciones de IVA de las facturas que emitan a nuestro nombre al momento en que se paguen.

Por último, para quienes apliquen este sistema de caja y deseen salirse de él o resulten excluidos porque su volumen supere esos dos millones de euros, este anteproyecto recoge la obligación de ingresar el IVA pendiente aunque no esté cobrado, antes del 31 de diciembre del año posterior al de la salida del sistema.

¿Qué consecuencias puede tener este sistema?

– En primer lugar, está la complejidad de adaptarse a este sistema, no sólo ya por el software de gestión que deberá diferenciar entre las facturas cobradas de las que no lo están a la hora de calcular el IVA, sino por el exhaustivo control que requiere ya que hay que demostrar las fechas en que se cobra y paga las diferentes facturas.

– En segundo lugar está la posible repercusión que puede tener en los clientes el acogerse a este sistema. Supongamos un cliente “A” que no esté dentro de este nuevo sistema, pero que le haga compras a alguien que si esté dentro del sistema de IVA de caja. En su operatoria, a la hora de hacer la liquidación del IVA trimestral, deberá diferenciar entre proveedores que estén dentro del sistema de los que no lo estén, ya que este cliente “A” no podrá deducirse el IVA que se le devenga de las facturas que no haya pagado aún al proveedor que esté en el nuevo sistema. ¿Podría eso repercutir en que el cliente se decida entonces por uno u otro proveedor en igualdad de condiciones?

– En tercer lugar está la situación del sujeto pasivo que cumpla con los requisitos necesarios para entrar en el sistema de IVA de caja (recordemos: facturar menos de dos millones de euros anuales). Por ejemplo, el pequeño empresario que comienza, por lo general, al principio, suele tener un importe alto de gastos de inversión, y por tanto más IVA soportado que devengado. Puede ser que no le interese estar dentro del sistema, dado que el aplicar el IVA de caja le obliga a que no puede deducirse ese IVA de las inversiones que haya realizado hasta tanto no haya pagado las facturas.

¿Es por tanto un buen sistema?

Con una buena aplicación y estudio, personalmente creo que se ha logrado implantar una idea que muchos exigían ya desde hace tiempo. Solo hace falta estudiar bien el caso de nuestra empresa, y si verdaderamente, por lo general, solemos perder liquidez porque el pago de las facturas se produce en un plazo superior al del devengo del IVA, entonces aplicarlo.

¿Cuándo comenzaría a aplicarse?

Las diferentes medidas que recoge esta Ley de Emprendores entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2014.

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