La crisis en Chipre, una cuestión de suma y sigue

Escudo de Chipre

Atrás ya el primer impacto social y económico que supuso las soluciones que planteaba la UE a Chipre para hacer frente al rescate financiero aprobado y que pasaban por gravar los depósitos tanto de pequeños como de grandes ahorradores, lo queda en el presente son los gritos que resuenan desde todos los estamentos de la sociedad europea. La opinión es unánime, tanto desde la diplomacia de los grupos políticos que lideran los diferentes países europeos, como desde los rabiosos clamores del ciudadano de a pie. ¡No a los impuestos a los pequeños ahorradores!

El límite se encuentra en los 100.000 euros, importe que las normas comunitarias garantizan en caso de problemas financieros de la entidad depositante. Es ahí donde se establecen los diferentes baremos de impuestos y donde se han desatado las controversias. Más allá de esa cantidad la UE pidió gravar los depósitos con un 9,9%, mientras que para los que cuentan con ahorros inferiores a los cien mil euros el impuesto sería de un 6,7%. Por su parte, el gobierno chipriota, pillado por sorpresa, propuso aumentar el impuesto de los grandes ahorros hasta el 12,5% y rebajar el de los pequeños ahorros hasta el 3%.

El último comunicado del Eurogrupo ha sido el excluir ahora a los ahorradores de menos de 100.000 euros de cualquier tasa o impuesto.

Sin embargo, el mal ya está hecho. La falta de consecuencia y de rigor en la aplicación de las normas ha llevado de nuevo a la economía europea a una situación cuando menos absurda. Nuevos focos de tensión social, nueva marcha atrás en las decisiones con la falta de confianza que eso implica, y sobre todo, la falta de visión que muestran los ministros de finanzas europeos y la falta de cercanía a los problemas del ciudadano con menor patrimonio.

A los chipriotas ya nadie les podrá quitar el miedo de perder parte de sus ahorros. Ellos tendrán que esperar al jueves para poder disponer de sus ahorros porque incluso las entidades bancarias han tenido que cerrar este martes y miércoles para evitar desestabilizar el sistema financiero de aquel país. Y de rebote, el resto de los países europeos con problemas (aunque sean éstos en diferente medida), como España, Grecia, Italia o Portugal, afectados en su confianza por la crisis chipriota y por el temor de que esta medida pudiera ser aplicable en sus países. El resultado o las consecuencias, tal como mencionaba ayer, se tradujo en caídas de las Bolsas y en una fuerte subida de la prima de riesgo.

Sin ser experto en leyes, y dejando a un lado la falta de ética en tomar una medida así, habría que estudiar la vulneración de los derechos del ciudadanos al bloquear sus cuentas y evitar la disposición de un dinero que es de su propiedad. No hay que ser tampoco un experto en economía para saber lo que va a sufrir la capacidad de ahorro en aquel país y lo que bajará la entrada de dinero en un país que, por ejemplo, los rusos han convertido en su paraíso fiscal.

En el aire quedará el por qué de una medida tan coercitiva como ésta. ¿Podría considerarse un escarmiento a un país que durante tiempo no ha seguido las reglas económicas de la UE?

Sea como sea, y aun cuando siempre suele decirse que «rectificar es de sabios», en economía los errores o las «meteduras de pata» suelen pasar factura…

Tags:





Top