¿Vuelta al proteccionismo económico?

Evo Morales

La nacionalización llevada a cabo por el gobierno de Bolivia de Red Eléctrica Española en dicho país unida a la reciente expropiación de YPF por parte de Argentina han vuelto a poner sobre el tapete un viejo debate: la posibilidad de un regreso al proteccionismo económico como respuesta nacional en algunos países a la crisis actual.

Ya hemos argumentado que el problema de la escasez de materias primas hace que el occidente industrial no pueda realmente plantearse regresar a este tipo de políticas por cuanto depende del exterior para la obtención de las mismas por lo que sería incapaz de competir con los países emergentes en este campo. Básicamente este problema es irresoluble para Europa, EE.UU. y, todavía más, Japón. Entonces, lo que estamos viendo en los casos de Argentina y Bolivia creo que merece otra explicación.

En ambos casos lo que se está poniendo de manifiesto más que el proteccionismo de empresas nacionales es la nacionalización de sectores privatizados que prestan servicios esenciales para la actividad económica de cualquier país.

En ese sentido merece la pena hacer un análisis de las privatizaciones de empresas públicas habidas en los últimos años. En un entorno de gran crecimiento económico prácticamente todas esas privatizaciones fueron en un momento u otro rentables y dichas empresas empezaron a ser gestionadas por el mercado. Ahora bien, ya hemos argumentado que no siempre una empresa que presta servicios públicos (y menos aun todas las partes integradas de dicha empresa) puede tener la misma rentabilidad si es privada que si es pública. Así pues, ante el riesgo que supone para una economía nacional que dichos servicios, en todo o en parte, dejen de prestarse o disminuyan en su calidad, es muy probable que muchos de ellos vuelvan a ser gestionados de forma pública.

Y ello es así porque el impacto económico de dichos servicios no está solo en la rentabilidad concreta que puedan ofrecer como negocio sino en el impacto que tienen en muchas otras actividades económicas. Ciertamente sabemos que en España la mayor parte de aeropuertos resultan deficitarios, ahora bien ¿Tenemos un análisis riguroso de lo que representaría cerrar todas esas instalaciones, por ejemplo, para el sector turístico?





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