Cómo identificar una burbuja especulativa

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En los últimos años ha sido muy común oír hablar de las sucesivas burbujas especulativas y los efectos catastróficos de sus estallidos. No es que no se pueda ganar dinero en una burbuja especulativa: de hecho puede ganarse mucho. Pero, cuando menos, resulta necesario estar prevenido y saber qué se está haciendo y no creer que existen los mercados alcistas eternos.

Existen varios datos que nos dan la posibilidad de averiguarlo.

  • Se forma una opinión generalizada en cuanto al comportamiento de algún activo de forma acrítica, por ejemplo «los pisos nunca bajan» respecto a la burbuja inmobiliaria.
  • La autoridades muestran despreocupación cuando no exceso de confianza ante la situación, si esta actitud no se diera siempre podrían tomar medidas que impidiesen la formación de una burbuja, por lo que si vemos que eso sucede es mejor no invertir.
  • La burbuja empieza a financiarse a crédito en un entorno de dinero barato. Pueden darse burbujas especulativas menores si el crédito no es barato, si el crédito es caro son, sencillamente, imposibles.
  • Se produce una mala asignación de capitales producto de la propia burbuja, esto se traduce, por ejemplo en que se construyan más infraestructuras de las necesarias, más viviendas, se creen más productos financieros, etc. no por el valor real sino porque todo el mercado de dicho activo está al alza. En este punto sucede que se puede ganar dinero (al principio) incluso haciendo mal las cosas.
  • Otra característica que puede darse (no siempre) es que la gestión se derive a profesionales en función no de su competencia en la materia sino de los rendimientos que puedan obtener a corto plazo.
  • Suele aparecer un fenómeno de fraude y corrupción en el sector y un exceso de volumen comercial en el mismo o una ocultación de su verdadero volumen. Un ejemplo está en la reciente especulación con CDS respecto a la deuda pública de varios países.
  • Evidentemente el mejor indicador, finalmente, es el aumento de precios que supera en mucho (y a menudo multiplica) los promedios históricos del propio activo.

Conociendo estos datos es posible y hasta fácil detectar una burbuja incluso antes de que ésta se comente en los medios de comunicación masivos e, incluso, antes de que se abandone la propia inversión en la misma.

La experiencia histórica muestra que, en estos casos, es poco recomendable atender a las recomendaciones de las autoridades económicas puesto que, al no haber evitado el surgimiento de estos mercados inflados, no tienen ningún plan para actuar frente a su desmoronamiento y suelen negar la evidencia hasta el último momento.

Supongo que todo ésto les suena de algo.

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