Efectos del aumento de los impuestos sobre el carburante

Existe la posibilidad de un aumento sobre los impuestos al carburante, al menos si atendemos a los rumores que se van publicando sobre nuevas medidas económicas del nuevo gobierno. No obstante, en el momento actual, creo muy poco probable que se lleve a cabo dicha medida o que, si se lleva a cabo, suponga un aumento importante del precio, otra cosa sería un aumento de 1 o 2 céntimos por litro. ¿Por qué?

Cuando en los años setenta se iniciaron las crisis del petróleo los países occidentales llegaron rápidamente a la conclusión de que debían reducir su factura energética con los países productores a fin de estabilizar su economía por el ahorro y el mejor aprovechamiento del combustible, por ello iniciaron una escalada en la fiscalidad de los combustibles que tenía tres efectos:

  1. La reducción del consumo del mismo y la implementación de medidas de eficiencia energética en el transporte, la industria y el sector del automóvil.
  2. La reducción de las importaciones de petróleo que forzaba a los países productores a aumentar la producción a fin de acrecentar sus propios ingresos.
  3. La participación de los estados en el reparto de los beneficios de la industria petrolera a través de fuertes impuestos.

Estas tres medidas, unidas, contribuían a un gran aumento de la productividad industrial por tres vías: Eficiencia en la utilización del recurso, producción creciente del recurso, reinversión de los beneficios por impuestos en la economía real.

Esto hoy día ya no es posible por un motivo esencial. Desde 2005-2006 aproximadamente la extracción de petróleo ya no aumenta, habiéndose además producido algún descenso puntual y siendo el petróleo extraído más caro y de menor calidad. Por ello nos hallamos en una tendencia estructural de precios alcistas en el petróleo. Por ello, medidas de este tipo hoy día no producirían ninguno de los tres efectos. La medidas de ahorro energético se están tomando ya por el mismo precio sin necesidad de más impuestos. Un aumento impositivo que tuviera por resultado una gran reducción del consumo produciría una recaudación fiscal todavía menor porque el impuesto existente es ya muy alto.

Por si todo esto fuera poco, una gran reducción del consumo, al no aumentar la producción, no bajaría los precios sino que, a la larga, provocaría que el consumo se trasladase a los países emergentes con una fiscalidad muy baja. Por todo ello se perdería competitividad en lugar de ganarla.

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