Liquidez del BCE, crédito y deuda pública

saca de dinero

Dos noticias, en apariencia desconectadas, han protagonizado la actualidad económica de finales de diciembre pasado.

Una de ellas es la política de la llamada «barra libre de liquidez» que el BCE ha optado por proporcionar al sector financiero durante los próximos tres años. En su primera subasta el sector financiero ha demandado créditos al BCE por valor de 489.000 millones de euros al 1% de interés. Esta medida se ha adoptado al considerar, con razón, el BCE que el cierre del mercado interbancario detectado en los últimos meses iba a provocar una contracción del crédito perjudicial para la economía ante las perspectivas de una nueva recesión o, cuanto menos, un empeoramiento de la coyuntura económica.

La otra noticia ha sido el hecho de que la última subasta de bonos del estado se ha saldado con un resultado muy positivo puesto que se ha logrado colocar más deuda pública de la prevista y a un precio inferior. La realidad es que la noticia tiene trampa.


Como bien sabemos el BCE no puede comprar deuda pública; con la medida adoptada al suministrar liquidez a los bancos lo que está haciendo es que éstos puedan acudir a los mercados de deuda pública y comprar bonos para adjudicarse el diferencial entre el 1% al que piden y lo que cobran a los estados (especialmente a los más endeudados) asumiendo el riesgo de que alguno de estos estados pueda suspender el pago.

Además de ésto muchos bancos tienen que utilizar este dinero para refinanciarse porque sus propias deudas afrontan vencimientos masivos en el próximo año.

En consecuencia lo que está haciendo el BCE no va a hacer que el crédito vuelva a fluir al sector privado sino que trata de evitar que desaparezca para el sector financiero o el sector público.

En esta situación puede decirse que, esta medida, puede evitar lo peor pero no resuelve nada. Parece momento de plantearse el papel del BCE.

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