El coste de la recapitalización bancaria

sesin bursatil

La recapitalización del sector financiero de la que se está hablando profusamente en los últimos tiempos tiene verdaderamente dos costes: Uno económico que todavía está por valorar en exactitud pero que en todo caso va a ser muy elevado. El otro es menos visible pero algún alto dirigente de alguna entidad financiera muy importante (nos referimos a Emilio Botín) ya lo está poniendo sobre la mesa. Se trata del coste que se deriva del cambio de la política crediticia y las estrategias de negocio que esto va a suponer para las entidades bancarias. Ésto es algo cierto pero que requiere algunas precisiones.

Se habla muy a menudo de los excesos crediticios y de la desregulación como factores clave en la creación de burbujas especulativas de todo tipo y, en última instancia, como los generadores de la crisis actual. Esto es cierto, pero es igualmente cierto que dicha política de expansión y descontrol de crédito, de tipos de interés baratos y de requerimientos de ‘core capital’ bajos son los causantes del gran crecimiento económico de los años anteriores al 2008. Si tenemos en cuenta que, en el contexto de la actual crisis, estas regulaciones casi no han cambiado todavía la conclusión es evidente: El cambio de la regulación va a conducir a unas políticas de restricción de crédito todavía mayores que las actuales. En esta situación es impensable una recuperación económica y más bien nos vemos abocados a una segunda recesión.

Y, no obstante, consideramos que es inevitable la reforma de la regulación del sector financiero y que la temida segunda recesión, que desgraciadamente es más que segura, será un precio que habremos de pagar. Ya en un artículo anterior mencionábamos la limitación de la deuda como uno de los instrumentos que hubiera podido apartarnos del escenario actual. Es por ello que creer en una recuperación perdurable basada en un funcionamiento idéntico del sector financiero es impensable, podría darse alguna tímidamente (como durante 2010 a costa de una explosión de la deuda pública) pero sería efímera.

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