El Doctor cobre

cobre

Ya hace unos años que cualquier persona mínimamente informada es consciente del alza del precio del cobre, básicamente porque el incremento del valor del metal rojo ha provocado una oleada de robos en instalaciones e infraestructuras de todo tipo para llevarse el cobre con un resultado, generalmente, muy destructivo.

Ésto sucede porque en todo proceso de urbanización e industrialización el cobre se usa muchísimo, pero es que resulta que, además, también se utiliza en equipos eléctricos e informáticos. Solo un coche suele tener unos 25 kilos de media.

Es por ello que el cobre se usa como uno de los índices más fiables para hacer pronósticos económicos, el «doctor cobre» el único metal con un doctorado en economía, se dice. Al igual que algunos otros datos la demanda de cobre es un indicador objetivo de la actividad económica.

Ahora bien, cometeremos un error si nos fijamos únicamente en el precio de la mercancía para establecer la salud de la economía productiva: el cobre puede estar aumentando de precio de forma importante por una demanda excesiva en comparación a la oferta, así, por ejemplo, la demanda china representa ella sola entre el 40% y el 50% de la total mundial, cosa que llevó al cobre no a subir sino a multiplicar su precio hasta 2008, lo cual no quiere decir que la economía mundial estuviera toda ella creciendo a ritmos tan altos. Así pues, si la demanda de dicho país se contrajera de manera importante en poco tiempo veríamos una reducción del precio que no tendría porque indicar que el resto de la economía mundial fuera a entrar en recesión.

Además del cobre puede usarse la demanda de otros productos para prever el ciclo económico pero aquí entra en juego una cuestión. Tanto para un país, el mundo o un simple sector económico los bienes que indican tendencias son los que se necesitan primero en el ciclo productivo (este suele ser el caso del cobre) porque los que se necesitan al final del ciclo son «indicadores coincidentes» ya que nos informan del estado actual de la economía. Por poner un ejemplo, para saber como va a evolucionar el mercado de la construcción deberíamos fijarnos en el consumo de hormigón y acero antes que en el de ladrillos o cerámicas.

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