¿Por qué no hay inflación?

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Cuando se inició la ronda de estímulos económicos que en Estados Unidos se ha conocido con el nombre de los sucesivos programas de «Quantitative easing» y en Europa y otras áreas importantes del mundo se implementaron programas similares más de un economista o analista de políticas económicas predijo que tal inyección monetaria en el mundo al unísono y en cantidades tan grandes acabaría por provocar una importante inflación cuando no una superinflación. Esta opinión se asentó en la idea monetarista que asocia la inflación a la cantidad de moneda en circulación principalmente.

Después de tres años de expansión monetaria la inflación no ha hecho su temida aparición y es necesario preguntarse por qué.

Para entender el fenómeno es necesario trasladar a la economía pública un concepto de la economía empresarial este es el de la productividad marginal. Este concepto se aplica en la empresa a los diferentes factores que se utilizan en la producción de bienes y servicios: mano de obra, tecnología, materias primas, publicidad, etc. La productividad marginal de la deuda de un estado también puede calcularse tomando en cuenta dos factores:

  1. Cantidad en la que la deuda publica aumenta.
  2. Incremento del PIB provocado por el aumento de la deuda pública.
De este modo tenemos que un aumento de la deuda pública de 100 euros puede provocar un aumento del PIB de más de cien euros, de menos de cien euros o… Un retroceso del PIB. Esto depende de muchos factores, como el tipo de interés que se paga o el volumen de deuda total ya que es más difícil que la productividad marginal sea alta con una deuda ya muy importante. También depende de la eficiencia en la aplicación del dinero tomado a préstamo. En general si la deuda supone un incremento del PIB mayor que la propia deuda (lógicamente calculado en los años y coste total en que se devuelve esta) es buen negocio endeudarse. En cambio si la cantidad es igual o inferior parecería que no tiene lógica hacerlo. No obstante esta ratio, a la que se suele llamar tasa de retorno, puede ser inferior a uno durante algún tiempo si un estado considera que es necesario endeudarse para superar dificultades pasajeras que luego podrá pagar. Ahora bien, cuando la deuda es excesiva la tasa de retorno puede tornarse negativa, esto supone que el incremento de la deuda lo que hace es provocar un decrecimiento del PIB. En resumen: estamos pidiendo prestado para pagar lo que ya debemos. Cuando sucede ésto la expansión monetaria no puede ocasionar inflación ya que al tejido económico no llega el dinero tomado a préstamo. Según bastantes analistas en EE.UU. y algunos otros países se está dando este fenómeno preocupante.

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