La doble influencia de EEUU sobre España

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La economía española no es una isla dentro del sistema económico mundial. Afortunadamente. Atrás quedan las dos décadas de autarquía que siguieron a la Guerra Civil que, sin llegar, ni mucho menos, al grado de depauperación de los países comunistas del Este de Europa, supusieron una profundización en el atraso económico español respecto de los países más avanzados de Europa.

Hoy, en cambio, España es una de las economías más abiertas de la OCDE, medido ese grado de apertura por la suma de las exportaciones e importaciones en porcentaje del PIB. En nuestro país, esa proporción se sitúa en el entorno del 60%. Esta característica de la estructura productiva española hace que sea especialmente sensible a lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, en especial a lo que sucede en EEUU. Las razones son de dos tipos.

El principal cliente de productos y servicios hechos en España es la Unión Europea. A nuestros socios comunitarios va a parar el 70% de las ventas españolas al exterior, medido por volumen de ingresos, en especial a Alemania y Francia. Si estos dos países, que habitualmente son las locomotoras del crecimiento económico, están en crisis, se exporta menos a ellos y las dificultades se trasladan aquí; cuando van bien, la economía española, en general, crece más que ellos.

Que la coyuntura alemana y francesa sea buena o mala depende de EEUU, que, en última instancia, es el motor del crecimiento económico mundial. Si la coyuntura norteamericana es adversa, ésta cruza el Atlántico con toda rapidez y se instala en los dos países centrales de la UE, desde donde se difunde al resto de los miembros, lo mismo que las recuperaciones. Ésta es la primera forma de manifestación de la importancia de la economía de EEUU en España.

La segunda manera pasa por Latinoamérica. La economía de la zona tiene sus peculiaridades, debido a las peculiaridades políticas y sociales de la región que, en muchos casos, han impedido que la democracia arraigue con fuerza y desaparezca la corrupción.

Foto Vía: Rennett Stowe

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