Las redes de intercambio sin dinero

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En los últimos tiempos ha proliferado las llamadas «redes de intercambio sin dinero». Es una iniciativa que parte de una filosofía según la cual de lo que se trataría es de establecer redes ajenas al mercado en las que los individuos puedan comerciar independientemente del dinero que cada uno posea. Aunque es muy interesante como experiencia complementaria al mercado no puede ser tratada seriamente como alternativa al mismo. Hoy en día sería impensable una economía sin dinero.

Las diferentes variedades de redes de intercambio sin dinero, en general suelen funcionar en base a algún tipo de vale donde se recoge el valor de lo que cada cual aporta en servicios o mercancías. Dicho documento es en sí mismo dinero lo cual ya desmiente la teoría del trueque. Otra cosa es que dicha moneda no sea una moneda estatal o que no cotice en ningún mercado de divisas, pero no deja de ser una representación simbólica del valor disociada del valor material que tenga el objeto-moneda (normalmente de papel o metal) que es exactamente lo que son las monedas, todas, desde su origen. Valga decir que, antes de existir monedas, todas las sociedades han utilizado algún medio de pago de aceptación general para facilitar las cosas.

Cuando se habla del trueque se suele olvidar lo que significa, en el trueque en sí mismo dos personas intercambian lo que sea en función de la utilidad o necesidad que tengan de dichos objetos o servicios. Por ejemplo si alguien necesita cortarse el pelo y tiene un vecino peluquero puede pedirle que le corte el pelo y luego irle a buscar los niños al colegio porque él no puede tal o cual día, por ejemplo. El trueque no va más allá de eso y por tanto no existe mercado. Si, en cambio, uno cambia un saco de patatas que ha cultivado en su pueblo y que uno sabe que puede valer 4 euros aproximadamente por una caja de tomates que otra persona ha cultivado y que ambos saben que vale aproximadamente 4 euros, entonces no existe trueque.

Una cosa es que una economía se desmonetarice y otra que se pierda el dinero como unidad de cuenta. Al contrario de lo que muestran las películas no siempre en las sociedades antiguas se comerciaba con monedas de oro, plata o cobre. La mayoría de la gente de a pie funcionaba, en general, sin dinero metálico o con muy poco. Ahora bien eso no quiere decir que no existiera la referencia del valor dinerario de las mercancías. Cuando el intercambio se hace en función de dicho valor, por más que se diga, no hay trueque y no puede hablarse de ausencia de dinero.

Al margen de todo esto, estas redes son positivas como complemento del mercado, pero es imposible que lo substituyan, entre otros motivos porque en ellas el ahorro es un concepto absurdo. Nada justificaría en una de estas redes ir acumulando su moneda, ya que eso supondría simplemente estar dando más de lo que se recibe de forma permanente, además de que no existen intereses y, por tanto, tampoco el crédito.

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