La dación en pago o entrega de la vivienda para cancelar la hipoteca

El tema está hoy en boca de todos por las recientes sentencias que vienen saliendo por el territorio español. ¿Es admisible la dación en pago para cancelar totalmente una hipoteca? es decir, ¿bastaría con entregar la vivienda y que con ésta se cancele la deuda con el banco aún cuando el valor de la vivienda sea inferior a la deuda pendiente?

A primera vista no parece muy aconsejable económicamente ni en la lógica que ésto pueda llegar a buen puerto. Pero quizás haya determinados puntos que sean precisos estudiar o conocer antes de decantarse por su conveniencia o no.

La dación en pago (datio in solutum) podría ser considerado, en este tema en concreto, como un sistema de pago inmediato por el que el deudor que no es capaz de hacer frente a las cuotas hipotecarias puede entregar la vivienda con el fin de cancelar el préstamo. No obstante, este sistema, actualmente, no se considera válido legalmente en nuestra Ley Hipotecaria para los préstamos ya firmados. Aún así, varias sentencias en estos últimos días han dado la razón al deudor admitiendo, en contra de lo que pedía la Entidad bancaria, una vivienda que había perdido parte de su valor y que no cubría el total de la deuda pendiente.

En este sentido, así lo reconocen en sus sentencias una de la Audiencia de Navarra, otra emitida por el juzgado mercantil número 3 de Barcelona y una más del Tribunal Supremo. Por contra, la propia Audiencia de Navarra rectificó con posterioridad su propia sentencia dando la razón al banco (en este caso, el BBVA).

La grave crisis económica por la que estamos pasando ha hecho que miles de familias tengan el gran problema de hacer frente a los pagos de la hipoteca. El endeudamiento familiar ha crecido en los dos últimos años, al igual que las ejecuciones hipotecarias, que en sólo un semestre del 2010 ya igualaron las de todo el año 2008. Evidentemente, ante esta situación de ahogo personal, las miradas se vuelven hacia la Banca, olvidando que, cuando en su momento firmamos la hipoteca, dábamos el visto bueno estampando nuestra firma en un contrato con unas condiciones.

Si aquellas condiciones las considerábamos abusivas se deben denunciar, claro está, pero el problema es que nadie, cuando compra una vivienda, anticipa que no pueda pagar o que la casa baje su valor. Por muchas vueltas que queramos darle, o aunque nos parezca injusto, lo que en su momento firmamos (en la mayor parte de los casos) es un préstamo personal con una garantía hipotecaria. Legalmente ésto implica que si no pagamos y devolvemos la vivienda o si la vendemos, habremos de devolver el dinero prestado, y si la deuda es mayor que el precio de la vivienda o que el precio de venta, además continuaremos con una deuda por esa diferencia. Duele, pero la Ley lo marca así.

Puede ser injusto para las familias que se ven sin trabajo y que pueden perder su casa, pero por otro lado, habría que pensar en los casos de especulaciones, de familias y empresas que se compraron dos y tres viviendas en los años del boom con vistas a venderlos rápidos y en contra de toda lógica financiera y que ahora se ven atrapados. Aquella falta de previsión o esas ansias de beneficios rápidos ahora también les pasa factura. Incluso, si se abre esa posibilidad, ¿quien evita que cualquiera pueda devolver su vivienda cuando vea que ésta baja de valor, aún cuando tenga medios para pagarla sólo para evitar una pérdida?

Por último, pensemos en los casos de viviendas que no han bajado su valor sino que, al contrario, han subido. Si devolvemos esa vivienda, será la diferencia con respecto a la deuda la que pase a nuestros bolsillos (faltaría más, pensaréis). ¿Puede entonces que esas quejas ahora contra las entidades financieras sea el querer buscar un responsable y no asumir nuestra parte de culpa?

Es un tema delicado. Mucho. Y doloroso. Repito: puede que injusto para familias realmente necesitadas. Pero fríamente, la Ley deja muy claro esos términos que, vuelvo a recalcar, nosotros mismos aceptamos en su momento al firmar el préstamo.

Lo que está claro es que una vez más el Gobierno ha reaccionado tarde y mal. Debió prever estos problemas tomando medidas que facilitaran modificar las condiciones hipotecarias como ya se hizo hace más de un año en Estados Unidos. Los propios bancos, probablemente, serían los primeros interesados en modificar esas hipotecas antes que verse con un stock inmobiliario cada vez más alto y de menos valor. Es cuestión de imagen y de que sus ratings de morosidad no suban perjudicando así su estabilidad.

Cuidado, porque lo que sí está claro es que si finalmente se admite la dación en pago para futuras hipotecas las condiciones hipotecarias se endurecerán y mucho, porque el riesgo (el peor enemigo de los bancos hoy día) aumentarán para ellos. Y, por supuesto, será aún más difícil de lo que es hoy día, conseguir que a cualquier trabajador normal y corriente nos den un préstamo.

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18 comentarios

  1. Raúl Ibáñez Martínez dice:

    No tienen verguenza. no tienen entrañas de misericordia, no tienen dignidad, por eso no se la reconocen a sus semejantes.
    Todos a la calle, que nuestro clamos a favor de la Dación en Pago y en contra de la Normativa Hipotecaria y Desahucios les reviente los tímpanos, que nuestras nauseas, las que ellos provocan, les cubra con nuestros vómitos, que nuestro sentido de la solidaridad les cubra de verguenza, que nuestras capacidades de discernimiento les hagan ver que no somos ovejas, que nuestro sentido de la Justicia choca frontalmente con la legalidad que nos imponen, que su fortaleza no es más grande que el sumatorio de nuestras debilidades, que han sobrepasado el límite de lo humanamente tolerable.
    Todos juntos, que retumben los cielos al grito de ¡BASTA YA!.

  2. Raúl Ibáñez Martínez dice:

    A MIS HERMANOS DE LA PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA:

    El amor a Dios, que nos dignifica radicalmente, se vuelve por necesidad comunión de amor con los demás hombres y participación fraterna; para nosotros, hoy, debe volverse principalmente obra de justicia para los oprimidos, esfuerzo de liberación para quienes más lo necesitan. En efecto, no puedes amar a Dios a quien no ves, si no amas al hermano que sí ves; por ello, el que dice que ama a Dios y desprecia al hermano es un mentiroso (1 Jn 4, 20)… El Evangelio nos debe enseñar que, ante las realidades que vivimos, no se puede hoy en América Latina amar de veras al hermano y por lo tanto a Dios, sin comprometerse a nivel personal y en muchos casos, incluso, a nivel de estructuras, con el servicio y la promoción de los grupos humanos y de los estratos sociales más desposeídos y humillados, con todas las consecuencias que se siguen en el plano de esas realidades temporales.

  3. Raúl Ibáñez Martínez dice:

    RAUL Y SUS HERMANOS:
    Abrir los ojos y el corazón hacia los pobres permitió descubrir su situación y vivir la experiencia de ser evangelizados por ellos. La parábola de Epulón y Lázaro se hizo nítida. El rico se encerró en sus cosas y se olvidó de su hermano (Lc 16, 19-31; Gén 4, 9). El rico Epulón no salió de su camino, no entró en el camino del necesitado y no conoció a Dios. El mismo mensaje central aparece en la parábola del samaritano, la cual comienza con la cuestión sobre el mandamiento central (Lc 10, 25-37). El prójimo no es primordialmente el pariente cercano, el círculo de amistades, sino el otro que está tirado sufriente al lado del camino, ese desconocido y diferente que precisa de mi ayuda y solidaridad.
    Siempre a vuestro lado.
    aun abrazo fraterno.

  4. Raúl Ibáñez Martínez dice:

    A la att. de: SR. BOTIN (Banco de Santander).
    Sr. Botín, la banca es el mal,¿que no es cierto?, mire lo que dice la Iglesia Católica en su doctrina social, ya sabe Ud, que el Papa es infalible:
    Compartir los bienes
    El principio del destino universal de los bienes: Dios ha destinado la tierra y sus bienes en beneficio de todos. Esto significa que cada persona debería tener acceso al nivel de bienestar necesario para su pleno desarrollo. Este principio tiene que ser puesto en práctica según los diferentes contextos sociales y culturales y no significa que todo está a disposición de todos. El derecho de uso de los bienes de la tierra es necesario que se ejercite de una forma equitativa y ordenada, según un específico orden jurídico. Este principio tampoco excluye el derecho a la propiedad privada. No obstante, es importante no perder de vista el hecho de que la propiedad sólo es un medio, no un fin en sí misma.
    Es importante recordar que: «El principio del destino universal de los bienes es una invitación a desarrollar una visión económica inspirada por valores morales que permitan a las personas no perder de vista el origen o propósito de estos bienes, de manera que se logre un mundo de justicia y solidaridad, en el que la creación de riqueza pueda tener una función positiva».
    El principio de la opción preferencial por los pobres, que se ha de ejercitar por medio de la caridad cristiana e inspirarse en la pobreza de Jesús y su atención al pobre.
    Tome nota Sr. Botín, tome buena nota

  5. Raúl Ibáñez Martínez dice:

    NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA
    Su Santidad Benedicto XVI, recibe en audiencia a Pepito Pérez, de diez años de edad, hijo de un parado español, afectado por la hipoteca:
    Benedicto: Hola Pepito, ¿como estás?
    Pepito: Bien, muy contento de verle.
    Benedicto: ¿Y tu familia?
    Pepito: Mis papás están tristes porque no tienen trabajo y les han echado del piso.
    Benedicto: Ayúdales Pepito, confórtales, debes de ser su alegría y consuelo.
    Pepito: En el cole me han dicho que tú eres más rico y poderoso que los banqueros, que eres Jefe de estado, ¿porqué no les riñes?.
    Benedicto: Hay que perdonarles Pepito, los cristianos debemos de perdonar siempre.
    Pepito: Bueno, seguiremos viviendo con mis abuelos y comiendo en Cáritas.
    Benedicto: Ves hijo, como la Iglesia no abandona a los necesitados.
    Pepito: ¿ Y tu Benedicto, como vives?.
    Benedicto: Como Dios, quiero decir como Dios quiere.
    Pepito:¡ Me gusta mucho tu casa!
    Benedicto: Esta casa palacio, no es mía, es de todos, es de la Iglesia.
    Pepito: Si es de todos, como es tan grande, les voy a decir a mis papás que podemos venirnos a vivir aquí.
    Benedicto: No podeis Pepito, aquí solo podemos vivir los religiosos, los que hemos consagrado nuestra vida a Dios y al servicio de nuestros semejantes.
    Pepito: ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿
    Benedicto: ¡ “Dejar que los niños se acerquen a mi” ¡

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