El costo humano de la crisis financiera

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La crisis financiera ha dejado muchos números en rojo, personas que han pasado de un nivel socio económico envidiable a la calle sin más reparo que la de perder todo su capital repentinamente. Más allá de que el sistema tiene fallas o se encuentre corrupto, tal como lo dice Andrew Lahde, hay un resultado negativo que es el que más nos debería importar: el costo humano.

Desde el año inicio de la crisis financiera (2007), la cantidad de empleos destruídos asciende a unos 30 millones de personas, y la cifra total de desempleados, unos 210 millones de personas, es el valor máximo de toda la historia.

Los países desarrollados son los que lideran el ranking de desempleo, siendo España el país con mayor índice de destrucción laboral durante el período 2007 – 2010. Estados Unidos, primera potencia económica del mundo, no la tiene mucho más fácil, siendo el país con mayor cantidad de desempleados nuevos: 7.5 millones de personas.

Los datos provienen de la elaboración de un informe en conjunto entre la OIT (Organización Internacional de Trabajo) y el FMI (Fondo Monetario Internacional), los cuales están siendo analizados en Oslo.

Las economías emergentes por su parte han mantenido las tasas de empleo de forma estable, lo cual muestra el bajo nivel de afectación de la crisis financiera mundial a las economías emergentes, siendo esta una de las razones por las que se recomendaba invertir en economías emergentes.

El gran problema que surge ahora es el crecimiento del empleo informal, es decir sin registración legal del trabajador, donde su calidad de vida tiende a disminuir notoriamente. A su vez el Estado recauda menos en concepto de aportes sociales y tiene menos ingresos para los gastos correspondientes, un problema sin fin.

El desempleo de larga duración (cuando pasan 26 semanas sin empleo), es otro dato que crece y preocupa, ya que la probabilidad de encontrar un empleo luego de dicho tiempo (6 meses) se reduce al 10 por ciento, según la Oficina de Censos de EEUU. Todo esto sin contar el desgaste anímico que produce el no conseguir un empleo estable.

Los jóvenes sin empleo es la principal falla del sistema español y los números lo testifican: los jóvenes desempleados de 15 a 24 años, pasaron de ser el 20 por ciento al 40 por ciento del total de jóvenes. Es decir que 4 de cada 10 jóvenes se encuentra sin empleo (personas que buscan y no encuentran empleo).

El desempleo es un grave problema a solucionar, mucho más grave que si las entidades financieras están con desequilibrios económicos a causa de sus errores, ya que la economía sin capital humano, deja de ser economía.

Foto Vía Universia Blogs

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