Más sobre el carácter y los perfiles de inversión

La personalidad y el perfil del inversor

Continuando con el post que iniciamos ayer sobre como el carácter o la personalidad define el perfil inversor que poseemos, hoy veremos las categorías restantes utilizadas por John Burley y que fueran tomadas opr Robert Kiyosaki en su famosa obra Padre Rico, Padre Pobre.

Repasando, ayer vimos las categorías de los deudores – personas que financian sus compras y gastos con créditos, de forma compulsiva, cayendo en un círculo vicioso de no acabar-, también se vió a los ahorristas – personas que no desean correr riesgos, y que ahorran para luego consumir-, y a los que se creen inteligentes, aunque a la larga sus egocentridad les termina jugando una mala pasada.

De forma tal que nos queda por hablar de las otras tres categorías propuestas por Burley.

  1. Los de largo plazo: son quienes realizan operaciones financieras según sus propias decisiones. Para esto primero han invertido en su educación financiera y siguen los consejos de los grandes gurúes como Warren Buffet, Peter Lynch, George Soros, etcétera. Su política de inversión es comprar y esperar, para luego vender. Es muy importante para estos inversores conocer el ciclo en que se encuentra la economía, normalmente no se desesperan ante bajas del mercado.
  2. Los sofisticados: conocen el mundo financiero, no optan por la diversificación y mantienen la regla de no invertir más del 20 por ciento del capital disponible en activos o negocios riesgosos. Su filosofía de inversión es la de apalancar sus rendimientos en activos conocidos. «Están al día» con la información financiera mundial y utilizan métodos sofisticados de análisis e inversión.
  3. Los capitalistas: son los más especuladores del sistema, van asociados con los inversores de perfil agresivo. No eluden el riesgo, lo enfrentan tratando de «manejarlo» y así obtener rentabilidades del ciento por ciento. Muchos logran fortunas sin haber invertido un solo euro de su bolsillo, pero asumen riesgos elevadísimos. Los momentos de crisis, son sus momentos favoritos, ya que ven como nuevas oportunidades aparecen. Ocupan el nivel más alto al que un inversor puede aspirar, claro si está dispuesto a cambiar su personalidad, su filosofía de inversión, si asume riesgos elevados y sobre todo si logra devenir el futuro.

De forma resumida vemos las categorías expresadas por John. A mi entender, aspirar a ser un capitalista no es, o al menos no debería, ser el objetivo final de un inversor. Sino más bien el de aprender de ellos algunas cuestiones.

Para mí tener una postura conservadora no está mal, siempre y cuando se la acompañe de un constante avance en la cultura financiera y de una planificación adecuada.

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