El negocio propio: riesgos y beneficios

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Las últimas tendencias en los empleos, en los negocios y en el mundo de las finanzas ha cambiado por completo, pues en las últimas décadas la cultura de trabajo ha girado a empleos más cortos y fugaces, y prácticamente en el olvido han quedado esos trabajos que por décadas hemos logrado obtener. Ingresar a una firma de joven, hacer carrera, experiencia, progresar y retirarse en la misma compañía son postales de un pasado no tan lejano.

Por eso mismo, desde hace unos años continúa en notable crecimiento el interés por emprendimientos propios y nuevos negocios, algunos más simples y otros más complejos. Además, las grandes compañías toman empleados cada vez más jóvenes, rotando los puestos constantemente y, en algunos casos, bajo relaciones contractuales no muy ventajosas.

Este escenario a nivel mundial ha posibilitado un gran auge y desarrollo de nuevos negocios y microemprendimientos que, como toda actividad económica, presenta riesgos y beneficios.

Principales riesgos de nuestro emprendimiento:

El primero y más importante es el temor al fracaso. Es muy común que iniciemos un negocio con nuestros ahorros, ayuda familiar o bien de amigos, y el sólo hecho de pensar en perderlo todo es una gran traba para comenzar a emprender. Las estadísticas aseguran que de cada 10 emprendimientos, sólo 5 superan el primer año, y de esos 5, 3 logran mantener una vida útil económica con prolongada estabilidad.

Otro punto a tener en cuenta es no comenzar un negocio que no conocemos o sentimos pasión por esa actividad. Podemos sentir atracción por las promesas de excelentes ganancias, pero la clave de un negocio propio es la pasión por nuestro trabajo.

Por último, quien emprende sabrá que no sólo se dedicará a una tarea, pues muy por el contrario, deberá cumplir varios puestos en uno mismo. Eso generará insatisfacción, problemas, cansancio, etc, pero si es la vocación del emprendedor, todo valdrá la pena.

En cuanto a los beneficios, el negocio propio es el principal camino para la libertad financiera, pues nunca hay techo y se podrá ganar dinero –buen dinero- de acuerdo a nuestros tiempos y dedicación. Aquí, aplicando medidas pensadas y analizadas, habrá espacio para nuevas inversiones, expansiones y más ideas para diversificar nuestro trabajo. Otro beneficio, intangible, es la oportunidad de dedicarnos a nuestra vocación, motor principal de todo negocio que se emprenda.

Otro beneficio es la posibilidad de manejar nuestros tiempos, organizar la agenda y abocarnos a un nuevo empleo que será comandado por uno mismo, festejando los aciertos y remediando los errores en la toma de decisiones.

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