El Presupuesto Financiero en nuestra economía doméstica

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Tal como lo dice el título, hoy tocaré el tema de la planificación financiera, mas precisamente el Presupuesto Financiero Mensual.

No es que vayamos a descubrir la mina de oro, pero si puedes trabajar bien este punto, te aseguro que mas de una pepita de tan deseado metal encontrarás.

Hemos hablado anteriormente de la importancia que tiene la planificación financiera en nuestras finanzas personales, pero no vimos su parte práctica, que es donde todos nos vemos con algunos obstáculos para llevarlo adelante.

Sin embargo no es tan complicado realizar una planificación, simplemente se necesita de tiempo, una hoja de cálculos y a trabajar.

Antes de comenzar, debemos aclarar algunas pautas:

  • el primer análisis no será cien por ciento real, ya que le faltarán datos. Pero será el puntapié inicial;
  • tenga paciencia, no está perdiendo tiempo, está haciendo justamente lo contrario: inviertiéndolo
  • sea realista, no te engañes diciendo: «no, ésto no gasto yo»


Ahora bien, sigamos. Lo primero es tomar nota, en un papel, de cada gasto que tenemos, con el importe más próximo a la realidad. Aquí se plantean algunas cuestiones, tales como: «…tiene sentido anotar €40.28, o directamente €40…» pues bien, para mi la regla es sencilla si supera los 50 céntimos redondear para arriba, si no los supera, como en el ejemplo, hacerlo para abajo. Otro plantamiento que se puede presentar, es «…cómo hago con los gastos que no tienen un monto fijo y me entero el mes que viene?…» típico caso de los servicios públicos, como la energía eléctrica y demás. Pues bien hay dos opciones a mi entender o tomar el último valor pagado, o sacar un promedio de las últimas facturas, en lo posible de los últimos doce meses, para contemplar diversos factores como los cambios climáticos (verano – otoño – invierno – primavera) y para obtener un número más equilibrado. La segunda opción considero que es la más prudente.

Un último problema es el de «…es necesario que sea tan detallado?» no necesariamente, podrás planificar tus gastos igualmente, pero si te olvidas de algo que no lo tuviste en cuenta, te podrás ver en problemas y cuando menos, tu planificación no te habrá servido de mucho.

Listo comencemos, anota en papel cada gasto que tienes, con sus importes. Ahora en otra columna (o papel), haz lo mismo con tus ingresos; y si en esta zona es común que sea corta y de rápido cálculo. Todos tendemos a recordar cuanto ganamos y no tanto en cuanto debemos.

Bien ahora sumemos ambas columnas/papeles y a esos resultados los restamos. Asi obtendremos nuestra planificación mensual, junto con el resultado obtenido. La cuestión es estudiar esos resultados obtenidos y, sobre todo, ver las diferencias que hay entre lo realmente ingresado y gastado y lo que tenía en presupuesto. En función de ese desfase (positivo o negativo) actuaremos en consecuencia.

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