Fin de la deducción por vivienda: más impuestos

Deduccion por vivienda

En el marco del debate sobre el estado de la nación el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anuncia que va a eliminar la deducción fiscal por la compra de vivienda a partir de 2011 para las rentas inferiores a 24.000 euros brutos anuales. De esta manera se cargará esta ventaja fiscal para las rentas medias.

Desde que lo anunciara se han sucedido comentarios y análisis sobre esta medida. El argumento del presidente es con esta medida se evitará una nueva burbuja inmobiliaria y se cambiará la estructura económica de España. Sin embargo los críticos no admiten esta postura porque si consideraba que la deducción provocaba la burbuja, podría haberla eliminado antes. Aparte de esta obviedad, se la califica de medida «cortoplacista», que tiene el objetivo de hacer que se vendan las casas que están ahora vacías antes de 2011 para aprovechar la todavía deducción por compra de vivienda.

Un problema que se plantea es si para aquellos que decidar seguir la estrategia y compren la casa antes de 2011, las deducciones se le van a mantener a lo largo de la vida del crédito hipotecario que va a pedir. La desconfianza en la estabilidad de la política fiscal a largo plazo es patente. Como recoje el blogger IC antes del año 99, bajo un gobierno también socialista, la desgravación funcionaba por dos lados: los intereses de los préstamos, de una manera, y la amortización y los capitales no financiados, de otra. Este sistema beneficiaba claramente a las clases altas porque podían bajar la base imponible y pagar menos IRPF. Con la reforma posterior del PP la deducción se amplió y los colectivos con menos ingresos también puedieron desgravar considerablemente.

En la actualidad, el máximo de desgravación por vivienda habitual es de unos 2.000 euros por persona. Una cantidad que parece ridícula para justificar que haya provocado una burbuja inmobiliaria que se vaya a arreglar por eliminar completamente (la deducción).

Este motivo hace más lógico pensar que es simplemente una subida de impuestos, que no va a afectar a las rentas más bajas, pero sí a una gran parte de la población que se ha comprado una vivienda y se ha hipotecado para muchos años. Con la crisis como espada de Damocles amenazándonos a todos, un impuesto más, es otro problema añadido. Y ya veremos si, el modelo productivo español puede cambiar tanto en tan poco tiempo para salir de la crisis. El gasto público es una manera de intentar incentivar el motor de la economía, pero ¿por cuánto tiempo se puede sostener?

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