Warrants, para invertir en Bolsa

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El warrant es un instrumento financiero derivado para invertir en Bolsa que da al comprador el derecho de comprar o vender un activo, como una acción o un futuro, en una fecha establecida y por un precio también acordado.

Los warrants pueden ser de compra (call warrant) o de venta (put warrant). Cuando se adquieren se tiene el derecho de ejercer la compra o la venta, pero no la obligación, de manera que si el mercado evoluciona a valores que no son rentables se puede decidir no ejercer el derecho de la compra o la venta y así perder el mínimo posible.

Los warrants son emitidos por entidades financieras y se representan mediante anotaciones en cuenta que cotizan en la Bolsa. Entre sus características más destacables tenemos que se pueden contratar a un plazo mayor que un año a diferencia de las opciones sobre acciones. Por otro lado, suelen tener más liquidez.

El precio al que se compra o se vende tienen el nombre de precio de ejercicio (strike price, en inglés) y se asocia a un activo subyacente que es la referencia sobre la que se otorga el derecho y que puede ser una acción, una cesta de acciones, un índice bursátil, una divisa o un tipo de interés.

El precio que se paga por el warrant es una prima que se componen de:

  • valor intrínseco: la diferencia entre el precio del activo subyacente (acciones, índices…) y el precio de ejercicio
  • valor temporal: calcula el derecho de compra o venta del activo subyacente incluyendo elementos como la volatilidad del mercado o el tiempo que ha de pasar hasta el vencimiento del warrant.

Los warrants son productos diseñados por las entidades financieras para el inversor particular ya que le ofrecen una contratación sencilla y unas referencias de cotización públicas y transparentes. Tienen la ventaja de poderse beneficiar del fenómeno de apalancamiento ya que es una apuesta por cómo evolucionaran los valores a lo largo del tiempo. El inversor puede elegir entre invertir directamente comprando una unidad del activo subyacente o invertir esa misma cantidad en warrants. Cuando un inversor adquiere un warrant sólo deberá desembolsar el precio de la prima, la cual supone un pequeño porcentaje sobre el precio del activo subyacente. Como consecuencia, la ganancia experimentada en porcentaje es potencialmente mayor en warrants que la ganancia potencial derivada de haber invertido directamente sobre el activo subyacente. De este modo, cualquier mínima oscilación en el precio del activo subyacente (en la cotización de la acción) supondrá que el fecto se multiplique y el warrant correspondiente suba o baje en mucho mayor porcentaje del que lo ha hecho la acción.  Por esta misma oscilación que sufren, el riesgo es altísimo.

La liquidez en el mercado de warrants se garantiza porque las instituciones financieras que los emiten garantizan la solvencia del valor y se comprometen a cotizar en el mercado precios de compra y de venta a lo largo de la vida del warrant. Este compromiso de liquidez permite al inversor comprar y vender el warrant en todo momento. Algunas de las entidades que ofrecen warrants son tan conocidas como el Banco Santander, BBVA o entidades gestoras como Renta 4.

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