Hiperinflación, qué es y sus peligros

Hiperinflacion

Ante las cifras que está arrojando la actual crisis económica que se compara con la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX, algunos gobiernos piensan en la vieja receta de imprimir billetes. De hecho el Banco de Inglaterra dispone del permiso del Gobierno británico para imprimir 150.000 millones de libras (167.238 millones de euros). En Estados Unidos también se toman medidas que insinúan esta posibilidad. Pero imprimir dinero, si no se controla, conlleva el gran riesgo de entrar en hiperinflación. ¿Pero qué es la hiperinflación?

Los economistas definen la hiperinflación como una inflación o subida de precios muy elevada y fuera de control. Los precios aumentan a gran velocidad y la moneda pierde su valor. El rango de la subida de precios está en un 100% en tres años a una inflación mayor del 50% cada més. Aunque es normal fuera de tecnicismos que se consideren hiperinflación subidas más bajas.

Las consecuencias de este fenómeno es que se entra en un círculo vicioso que crea más inflación sin llegar nunca a un equilibrio y una estabilidad. Aunque los economistas difieren de cuáles son las causas últimas de la hiperinflación, normalmente se produce cuando hay un aumento del suministro de dinero o una degradación drástica de la moneda y suele pasar en épocas de guerra o depresiones económicas graves.

 

A nivel práctico, la hipeinflación se produce cuando hay un enorme y masivo aumento de la cantidad de dinero en circulación sin que esté apoyado por el crecimiento en la producción de bienes y servicios. Esto resulta en un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero (incluyendo moneda y depósitos bancarios), acompañado por una completa pérdida de confianza en el dinero, similar a situaciones en las que los clientes de un banco retiran su dinero simultáneamente. La hiperinflación se encuentra generalmente asociada con el papel moneda porque es la manera más sencilla de «producir» dinero: basta simplemente con imprimir cifras mayores en los billetes.

A lo largo de la historia ha habido numerosos episodios de hiperinflación. Ya los romanos acudían a este sistema cuando tenían dificultades para financiar campañas bélicas. Los casos más recientes han sido los de América latina entre 1972-1987 con datos de hiperinflación de 166% en Brasil, 257 % en Argentina, 602 % en Bolivia o 802% en Chile.

Las consecuencias de esta subida descontrolada de precios es que se elimina el poder adquisitivo de ahorros públicos y privados. Si está localizada en un país concreto provoca la fuga de capitales y desincentiva la inversión. La hiperinflación se combate con remedios drásticos como la reducción del gasto público y alterando la base de la moneda. Es decir, creando una nueva moneda. Para el pequeño inversor la alternativa es comprar propiedades o bienes tangibles como el oro que se revalorizarán cuando haya una recuperación económica.

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