El cálculo del PER, un ratio importante en Bolsa

Tuvimos la oportunidad de hablaros anteriormente sobre el análisis técnico y el análisis financiero en Bolsa. El PER es, precisamente, uno de los ratios más utilizados en Bolsa para estudiar la viabilidad de una inversión en una empresa en un momento determinado.

Este ratio, el PER, o price earning ratio, de donde proceden sus siglas, es un indicador utilizado en el análisis fundamental de la empresa que nos establece una comparación entre el precio de la acción y el beneficio neto de la empresa, es decir, el número de veces que el beneficio después de impuestos de la empresa está contenido en la cotización de la acción. Ésto nos indicaría el tiempo que tardaríamos en recuperar la inversión, si la mantenemos, y ateniéndonos exclusivamente al factor beneficios.

La fórmula para llegar al cálculo del PER es la siguiente:

Cotización de la Acción

PER = ————————————————-

Beneficio neto por acción

¿Cómo utilizamos el PER?

Es un ratio muy sencillo que nos muestra que a más alto sea el resultado del indicador, peor será para el inversor, dado que querrá decir, que, o la cotización es más alta respecto a los beneficios netos, o bien, éstos son más bajos respecto a la cotización actual.

Sin embargo, debemos tener en cuenta varios factores importantes para que el análisis sea lo más correcto posible:

– Comparar los PER de empresas del mismo sector

Evidentemente, para comprobar la validez del PER, y si éste es alto o no, debemos comprarlo con algo. En primer lugar, esta comparación la haremos con el PER de otras empresas que pertenezcan al mismo sector. De nada sirve conocer el PER del Santander si luego lo vamos comparar con el de Ferrovial, por ejemplo, pues sus negocios son muy distintos. Sin embargo, si lo comparamos con el del BBVA, podremos decir que las acciones del Santander están más caras o más baratas que las del BBVA.

– Comparar PER históricos

Es muy interesante comparar los PER históricos de la propia empresa e ir viendo su evolución, para así saber su tendencia, tanto en cuanto a la cotización como a los beneficios. Debemos tener en cuenta que nosotros trabajamos sobre previsiones de futuro, y un elemento importante es hacer proyecciones desde el pasado.

– El factor tiempo en los beneficios

Es probablemente, el factor que más puede afectar al cálculo del PER. Sobre todo, porque hemos de determinar si los beneficios que tomamos son los últimos obtenidos, o bien unas previsiones de futuros beneficios. Pero desde el momento en que el factor tiempo interviene, podemos sesgar los resultados, ya que puede ser que el ciclo económico cambien, y el que se haya tomado unos beneficios pasados, no quiere decir que se cumplan al ejercicio siguiente. Por su parte, si tomamos los beneficios estimados para el siguiente ejercicio, éstos no dejan de ser eso, una estimación que también puede estar errónea.

Ese es uno de los motivos que producen tantas variaciones en las cotizaciones cuando finalmente se conocen los verdaderos resultados de las empresas: la desviación que se ha producido entre los resultados previstos y los finalmente conseguidos, y, por lo tanto, el ajuste del PER.

Supongamos un PER de 10 para unos beneficios previstos de 2 €. Entonces, la cotización de esa acción, ajustándose a esos beneficios, debería ser de 20 € (PER x beneficios netos previstos). Sin embargo, si finalmente conocemos que ese beneficio, en vez de 2 ha sido 2,2 €, la cotización debería valer realmente 22 €, y el valor se ajustaría. Eso, evidentemente, sería en un mercado perfecto, pero sirve para ilustrar el movimiento que puede producir la publicación de resultados, y la utilización de un ratio como lo es el PER.

– Complementarlo con otros indicadores

El mercado es imperfecto. No siempre tiene por qué cumplirse la teoría, y mucho menos a corto plazo. El PER es un indicador que debemos tomar como referencia de nuestras inversiones a largo plazo. Es mucho más seguro que invirtamos en empresas con un PER bajo (respecto de su sector) que en empresas con un PER excesivamente alto, que entrañan más riesgo. Pero eso no quiere decir, que ganemos con total seguridad por invertir en estas empresas.

Como siempre, lo mejor, es complementar la observación del PER con otros indicadores de corte similar.

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