Consecuencias de una Escocia independiente en la economía

Bandera escocesa

El 19 de septiembre sabremos ya con certeza los resultados de las votaciones por la independendia de Escocia del Reino Unido. La incertidumbre se ha adueñado de las calles británicas que ven como los sondeos más recientes lo mismo pueden dar la victoria a los partidarios del Sí, que a los del No. Si hace 10 días era el Sí el que tenía una ligera ventaja, en el último sondeo publicado este fin de semana, el No parece ir ganando la partida tras la intensa campaña política que desde Inglaterra se está haciendo, con David Cameron a la cabeza, para que el Reino se mantenga, como su nombre indica, unido.

A ello se unen los mensajes lanzados desde empresas de gran calado económico en Escocia, como Royal Bank of Scotland o Lloyds de trasladar sus sedes desde Edimburgo a Londres.

Como medida de presión, incluso, desde el Parlamento inglés en Westminster, se ha asegurado que los ingleses estarían dispuestos a ceder más competencias a Escocia siempre que se mantengan dentro de la unión.

El resultado de estos ultimos mensajes lanzados desde grandes empresas y desde el sector político inglés, es que ahora el No ganaría con un 51% de los votos frente al 49% de los escoceses que votarían por la independencia de Escocia. Resultados más que apretados que mantendrán la incertidumbre hasta el mismo día de las votaciones el próximo día 18.

Pero ¿cuál podrían ser las consecuencias de una Escocia independiente?

Para ello, primero debería estudiarse cuáles son los factores más importantes que deberían resolverse en el caso de que ganara el Sï.

1.- La moneda

Parece claro que sea cual sea el resultado continuará la libra esterlina, de modo que se crearía una especie de “Sterling zone”. Caben tres opciones: una libra escocesa, seguir con la esterlina o adherirse al euro. El euro parece estar descartado por cuanto supondría estar mediatizados por la política monetaria de Bruselas además de que les incrementaría el coste de intercambio con el resto del Reino Unido, con quienes evidentemente tienen sus principales negocios.

La controversia, incluso entre los propios políticos escoceses que abogan por el sí, es si quedarse en la esterlina o volver a la escocesa. Es cierto que una libra escocesa les dotaría de una total autonomía en política monetaria pero por contra también aumentaría sus costes comerciales con el resto de países con los que tiene acuerdos; además se verían afectados por las fluctuaciones de los cambios de su moneda. Por contra seguir con la esterlina parece lo económicamente más natural

2.- Factores productivos de Escocia

Escocia es actualmente el país (si fuera independiente) número 14 del mundo en cuanto a riqueza productiva, sobre todo, gracias al petróleo del Mar del Norte. Para Inglaterra, su independencia supondría, en este aspecto, una importante pérdida. Tanto es así, que el 90% del petróleo británico del Mar del Norte proviene de territorio escocés. El Gobierno escocés plantearía una sistema de eplotación petrolífera similar al que hace Noruega: crear un fondo con los ingresos petrolíferos que puedan servir para sostener el resto de la economía escocesa. Sin embargo, no tienen en cuenta que el Mar del Norte está considerara como una región petrolífera potencialmente en declive como demuestra que sus extracciones se han reducido en un 62% con respecto a hace diez años.

3.- ¿Habrían controles fronterizos?

Evidentemente la presencia de controles perjudiciarían el comercio con Escocia. Es, además, entre los votantes uno de los principales motivos de preocupación pues podría suponer trabas a poderse mover libremente por todo el Reino Unido. Si bien Escocia aboga en principio porque no haya controles fronterizos, desde el gobierno británico se prepararían quizás ciertas medidas que permitan controlar el paso de escoceses hacia el sur.

4.- ¿Entraría en la UE?

El problema es el mismo que se ha planteado en nuestro país con Cataluña y que tan demagógicamente se trata tanto por políticos independentistas como nacionales. Según la legislación europea Escocia tendría que salir de la UE y pedir entrar como miembro de nuevo derecho como nuevo Estado que sería. Evidentemente eso perjudicaría todos los acuerdos comerciales que ahora tienen, como estado miembro, con la Unión Europea. Sin embargo, los políticos independentistas escoceses defienden que no sería así (al igual que ocurre con los catalanistas) y que podrían defender su continuidad en la UE.

5.- Armas nucleares…

es un tema que a nadie gusta a pie de calle, pero lo cierto es que el sistema de armas nucleares del Reino Unido se encuentra en territorio escocés, en la Base Naval Clyde, en la coste oeste. Mientras que los británicos dicen que no moverían de lugar el llamado “Trident”, en caso de un sí, los independentistas escoceses firmarían leyes para que se retiraran las armas nucleares de Escocia.

Económicamente hablando, y siempre desde el punto de vista político (y a veces, repito, demagógico) de los independentistas escoceses, Escocia sería un país muy rico basado en el petróleo (según ellos, el 14 del mundo), contarían con un menor déficit e incluso menor gasto público que el Reino Unido (siempre basado en datos propios extrapolados, dado que al no ser independientes, las estadísticas oficiales no incluyen a Escocia).

Informes recientes de la agencia de rating Moody’s indican que en caso del Sí, Escocia tendría un rating A, aunque con la incertidumbre de la moneda adoptada (ver tipos de clasificación de la agencia Moody’s), pero desde casa de análisis como Goldman Sachs, se incide en que para adaptarse, Escocia tendría que adoptar algunas políticas de austeridad importantes que afectarían a los ingresos per cápita.

Son tantas las consecuencias o las ramificaciones que podría tener un Sí por la independencia, que ni los mismos analistas son capaces de ponerse de acuerdo. La lógica económica impone que el golpe para la economía escocesa y la del Reino Unido podría ser importante, y que, por contagio, Europa también podría verse afectada.

El mejor espejo de la economía, las Bolsas mundiales, se mueven en el mismo contexto de incertidumbre y contención, pendientes del resultado de esta semana de esas elecciones. En España, en nuestra Bolsa, valores como Iberdrola, la empresa española con mayor presencia en Escocia por su compra de la eléctrica Scottish Power, ha recortado su cotización en todos los días de la semana pasada ante el temor a que gane el Sí. Del mismo modo también han visto afectadas su cotización Repsol después de que el Gobierno británico advirtiera que en caso de independencia no seguirá subvencionando las energís renovables escocesas, y Telefónica con una buena cartera de clientes de telefonía móvil en aquel país.

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