Otra visión del problema de los embargos

viviendas

Hemos comentado en diversas ocasiones el problema que para la población supone el hecho de que la crisis esté acarreando un aluvión de embargos de viviendas. Se ha estado debatiendo sobre la dación en pago con no demasiado éxito porque compromete la viabilidad del sector financiero ya que podría estimular los impagos y aumentar incluso más el nivel de morosidad bancaria.

Al margen de ésto no ha habido ninguna reforma legislativa inclinada a limitar el endeudamiento privado aunque sí se ha variado un poco las condiciones en que un banco puede adjudicarse una vivienda. No obstante, este problema tiene otro coste del que se habla bastante menos. Y no nos referimos al muy conocido coste humano.

En primer lugar existe un coste público que es el que soporta de administración de justicia que pagamos entre todos y que se está colapsando con este problema. Además de ello no se debe olvidar que los embargos de bienes y rentas tienen algunos límites legales: De este modo, se puede estar desincentivando que determinadas personas traten de aumentar sus ingresos por encima de determinada renta al comprobar que les va a resultar imposible pagar lo que deben en toda su vida y, además, se fomenta la economía sumergida, por otro lado es muy posible que esta situación lleve a la persona a tener derecho a ayudas públicas que suponen otro coste.

El hecho de que alguien esté imposibilitado para pagar una deuda de por vida no puede resultar nada bueno para la actividad económica general ya que esta persona ni emprenderá ni tratará de ganar más dinero llegado a un límite, ni podrá iniciar un negocio aunque tenga capacidades. Además está el recurso a gestionar su dinero total o parcialmente en negro, lo que es un coste fiscal para todos los demás ciudadanos. Ciertamente ésto ha sucedido siempre y es un coste que se ha venido asumiendo, otra cosa es el punto al que se ha llegado en el que este problema afecta a muchos miles de personas y compromete realmente el desarrollo de la economía.

Aun siendo muy complejo es necesario abordar soluciones con un calendario a medio plazo.

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