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El riesgo no solo existe en el mundo bursatil, sino en el empresario también, ya que de última el primero es consecuencia del segundo. Los empresarios deben asumir riesgos que (normalmente) los otros participantes del mercado no lo hacen.
Los trabajadores tienen, o deberían tener, una suma mínima fija a final de mes para cobrar. Esta es conocida con anticipación tanto por el trabajador como por el empleador. Los consultores o los agentes financieros, cobran una comisión por realizar determinadas operaciones. Generalmente se aseguran su pago antes de realizar la operación.
El Estado participa en los beneficios de las empresas, con los impuestos a las ganancias, pero no participa de las pérdidas (salvo el caso de la crisis financiera que es un caso excepcional).
Sin embargo el empresario - dueño o accionista debe correr con los riesgos de no obtener rentabilidad e incluso de perder su propio dinero. Y ni hablar de los profesionales o empresarios autonómos que cuentan con un capital limitado y que suele ser bajo.
Una de las formas de reducir el riesgo es por medio de la contratación de seguros, es decir “tercerizando” el riesgo a cambio del pago de una prima mensual.
La aseguradora Mapfre pone a disposición de los empresarios independientes un seguro especialmente diseñado para ellos, con las siguientes ventajas:
Son beneficios o coberturas indispensables que un profesional o empresario autónomo necesita para reducir sus problemas mercantiles cotidianos.
Además de que mientras más ocupado se encuentre el empresario autónomo en accidentes laborales o problemas referidos a la salud, menos tiempo y esfuerzo podrá dedicar a la rutina general del negocio.
Para obtener más información puede buscar la oficina Mapfre más cercana a su domicilio aquí o visitando el sitio de Mapfre en el link anterior.
Foto Vía Mapfre
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