El Planeamiento en la toma de decisiones

Toma de decisiones

El planeamiento es una de las herramientas más útiles para la toma de decisiones, pero que a su vez es poco usada o, como ocurre a menudo, es “boicoteada” por nosotros mismos.

El profesor William H. Newman, dice: “todos los gerentes pueden perfeccionar sus aptitudes para formular planes, para la toma de decisiones, planteándose un par de preguntas básicas”:

  • ¿Cuáles son las “fases” para elaborar un plan?
  • ¿Cómo se recorren esas fases?

Entonces quienes tomamos decisiones a diario (ya sea en que invertir, cuánto dinero reservar, que estrategia de marketing debe seguir mi negocio, etcétera), nos encontramos ante un proceso, que de realizarse tal como lo sugiere Newman, podremos ir mejorando nuestras decisiones, planéandolas y corrigiéndolas a medida que vayan ocurriendo.

El planeamiento consta de unas cuatro fases:

Fase 1: consiste en formular el diagnóstico de la situación en que se encuentra, frente a la cual se encuentra el tomador de decisiones. Esto podría plantearse como la brecha existente entre el estado actual de una situación y el estado deseado por nosotros. Graficamente:

Planeamiento como herramienta para la toma de decisiones

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Fase 2: esta fase se basa en encontrar buenas soluciones optativas, para acortar esa brecha existente entre ambas situaciones. Cuando se dice “buenas soluciones” nos referimos a soluciones reales, loables y que satisfagan en alguna medida a la persona.

Fase 3: aquí lo que se hace es pronosticar las consecuencias de cada alternativa. Es decir proyectar las consecuencias (positivas y negativas) de cada alternativa propuesta. Estas mediciones deben ser en términos monetarios, para una comparación más sencilla y correcta.

Fase 4: esta última etapa consiste en seleccionar alguna de las alternativas o soluciones propuestas, de acuerdo con ciertos criterios de valor. Estos criterios son propios de la persona que toma las decisiones, pero básicamente se refieren a analizar cuál alternativa presenta un mayor rendimiento a futuro, cuál requiere una menor inversión (o al menos se ajuste a nuestro presupuesto), cuál de las alternativas presenta un menor costo de oportunidad, y todos aquellos análisis que normalmente realizamos. Esta etapa es una de las más habituales que realizamos, aunque lo hagamos sin la intención de haber planificado algo.

A su vez tenemos que aclarar que las valoraciones que se hagan sobre cual es la mejor alternativa, es una valoración subjetiva, y que va a variar de acuerdo a quien decida.

Resumiendo tenemos:

  1. Diagnóstico de la situación
  2. Proposición de Alternativas
  3. Proyección de resultados
  4. Selección de la mejor alternativa

Si ponemos en práctica cada una de las fases, obtendremos un plan de acción, al cual lo podremos corregir en el futuro a medida que ocurran las situaciones y así ir generando nuevos planes cada vez con mayor certeza y menor riesgo.

Foto vía jdurham

Gráfico: Juanma

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