Ni efecto verano, ni miedos, ni falta de confianza. Esta semana pasada la Bolsa se marcó la mejor semana del año con una subida del Ibex del 7,46% algo que no se lograba desde noviembre del año pasado, y cinco sesiones consecutivas al alza. De este modo, además, el Ibex presenta un saldo anual de un +9,2% para cerrar el viernes a 10.041 puntos.
Valores como Arcelor Mittal (+16,54%), que se ha visto beneficiado por la subida del petróleo, o los Bancos (Banesto +13,68%, Popular +11,31% o BBVA +12,28%) son el fiel reflejo de una Bolsa que parece estar eufórica por los resultados empresariales que se han ido conociendo en EEUU a lo largo de la semana.
Bank of America y Citibank, dos entidades que pasaron por muchos apuros en las etapas más duras de esta crisis, dieron la sorpresa al dar unos resultados por encima de lo esperado. A ella, además, se unieron grandes empresas como Google e IBM que también sorprendieron a Wall Street con sus resultados, e incluso Goldman Sachs y JP Morgan.
No, no es que la crisis esté finiquitada ni mucho menos. Aún quedan meses duros por delante en la economía, pero como he dicho otras tantas veces, la Bolsa adelanta las situaciones económicas y sobre todo, se mueve mucho a ritmo de la confianza, y ésta, desde luego, se va recuperando poco a poco. Cada vez son menos los que dudan de que lo peor ya pasó, y que los gobiernos están tomando las medidas adecuadas para salir del agujero en el que nos habíamos metido.
Los resultados también invitan a pensar que el castigo que se les dio a muchas compañías fue excesivo y algnas o bastantes de ellas, presentan un PER realmente bajo. Aunque desde marzo las subidas son rápidas y puedan parecer excesivas, y por lo tanto, sería aconsejable algún recorte para sanear la Bolsa, lo cierto es que aquellas compañías fuertemente castigadas en el 2008 siguen presentando buenas oportunidades de inversión a medio plazo.
Nuevos máximos anuales se van logrando. El Ibex ya rompió los 10.000 puntos; Santander superó los 9 y se encamina a los 10; BBVA hizo lo propio, y Teléfonica está insultantemente fuerte.
… pero como siempre digo… ¡prudencia!

