Opciones de Inversión: Deuda del Estado

Entre las múltiples opciones que hay de inversiones, a la hora de elegir con que armar su cartera, una de las opciones más seguras y con una rentabilidad considerable, (lo analizaremos enseguida), figuran los Bonos del Estado o Soberanos o también conocidos por Bonos de Deuda Pública.

¿Invertir en el Estado? no precisamente, aunque si uno considera que el Estado con el dinero de los inversores planea construir escuelas, carreteras, ejecutar proyectos científicos o económicos, podríamos decir que estamos invirtiendo en el Estado.

Empecemos diciendo que un Estado (si su Carta Magna lo permite) puede financiarse a través de impuestos, emisión de moneda, solicitando créditos a entidades bancarias (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.), con la prestación de servicios (o venta de bienes, aunque esto es poco común, en comparación a los servicios que presta), y por último emitiendo bonos de deuda, o endeudándose como cualquier individuo. Aclaración pueden haber otras formas, pero estas son las más comunes formas de financiarse que tiene el Estado.


¿Qué hace el Estado? emite Bonos, una especie de pagarés, es decir una promesa de pago, donde dentro de un cierto tiempo se compromete a devolver el capital más intereses.

Esta opción es una de las alternativas más interesantes, tanto como para aquellos inversores arriesgados, o como para aquellos más conservadores (en especial para este grupo). Y porqué decimos esto?  Porque el riesgo que presentan suele ser bajo y con una rentabilidad que puede rondar entre el 1% o 15%.

Ahora, ¿cuál es el riesgo que presenta este tipo de inversión?

Este tipo de inversiones presenta “escasos” riesgos a saber:

  • Declaración del estado de Default
  • Inflación superior a la rentabilidad
  • Demora en el pago de los intereses o capitales

La declaración de “default” es la declaración del cese de pagos, dicho en otras palabras, los gobiernos salen a decir: ” Señores Inversores, no podremos pagarles”. Algo así ocurrió en la Argentina durante la crisis del 2001, vivida en ese país. Esto es poco común, y para analizar este riesgo podemos tener en cuenta el “Riesgo País“, que ya en otra oportunidad hablaremos, pero básicamente mide el riesgo de invertir en un país en comparación a invertir en los Estados Unidos.

El segundo peligro es que la inflación sea superior a la rentabilidad obtenida. Para solucionar este problema, existen bonos que pagan un pequeño interés, más el porcentaje de la inflación. Esto nos asegura una pequeña rentabilidad neta de inflación.

Y la demora en el pago, es algo poco común, pero suele ser una “estrategia” para retener liquidez en aquellos países con problemas financieros.

En el mundo, la inversión de menos riesgo (normalmente se considera sin riesgo en el corto plazo) son los bonos del Estado Norteamericano. Los Bonos del Tesoro Estadounidense, son los más seguros, pero tambien tienen una rentabilidad muy baja, en este momento ronda el 1%.

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