Plan de desendeudamiento temporal para hipotecas

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A estas alturas ya es una obviedad decir que la crisis está perjudicando a las familias y los bancos por igual respecto al pago de las hipotecas. A las familias porque no pueden afrontar los pagos y corren el riesgo de quedarse sin casa y a los bancos porque les sube su tasa de morosidad, con los riesgos de solvencia que conlleva. Ante esta situación periódicamente surgen propuestas para intentar encontrar soluciones satisfactorias para el sistema. La última la encontramos hace unos días en La Vanguardia de la mano de Fernando Trías de Bes y Felip Artalejo Poater que proponen un Plan de desendeudamiento temporal”

Esta propuesta contempla la creación de un Fondo de Reestructuración Hipotecaria que sería una entidad pública avalada por el Estado y a la cual podrían acudir los inversores privados para adquirir participaciones a cambio de un interés anual que podría ser del 5 %. Este Fondo captaría unos 15.000 millones de euros que según los cálculos, le costaría al Estado unos 526 millones de euros al año.


Nueva cuota reducida

La propuesta ejemplo de funcionamiento de este plan supone que la entidad verifica que el solicitante de la medida cumple ciertas características de solvencia. Por ejemplo una hipoteca que tanga dos titulares si uno se ha quedado sin trabajo pero el otro no, continuaría cumpliendo los requisitos para seguir pagando la hipoteca. Con el “desendeudamiento temporal” estos titulares congelan el 50% de la hipoteca, de manera que si tienen una deuda de 100.000 euros pasaran a tener una deuda viva de 50.000 euros y una deuda “dormida”. La deuda “viva” continúa amortizándose mes a mes mediante cuota con mejoras en las condiciones como por ejemplo un aumento de la duración del crédito (40 años) y una reducción del tipo de interés al Euribor + 0,25%. De la deuda “dormida” los titulares deberán pagar un interés subvencionado que sería muy reducido, entorno al 1,5%. Esto supondría una cuota de 443 euros (318 de la deuda normal y 125 de la parte dormida), con lo que prácticamentese reduce a la mitad. Si a pesar de la nueva cuota los titulares no pudieran afrontarla en el futuro, la hipoteca se ejecutaría igual y tanto el banco como el fondo recuperarían el dinero de forma proporcional, mientras los deudores no podrán acceder a más créditos hasta que no liquiden la hipoteca.

Lo positivo de este plan es que el banco recibe una inyección de liquidez del 50% del importe de la hipoteca a la vez que su cliente no se convierte en moroso, aunque compartiría el riesgo con el fondo. La entidad pública que gestione el plan (el Estado, en definitiva) debe afrontar los gastos entre la diferencia del tipo subvencionado del 1,5% y el 5% que paga a los inversores que capte. Esta sería la estimación que mencionábamos antes (526 M€). Si bien es un gasto importante compensarían porque evitarían el impago de unos 30.000 millones de euros en hipotecas, es decir por cada euro de coste público que tiene el fondo contribuye a compensar 57 euros en el sistema financiero.

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