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En los últimos años ha sido muy común oír hablar de las sucesivas burbujas especulativas y los efectos catastróficos de sus estallidos. No es que no se pueda ganar dinero en una burbuja especulativa: de hecho puede ganarse mucho. Pero, cuando menos, resulta necesario estar prevenido y saber qué se está haciendo y no creer que existen los mercados alcistas eternos.
Existen varios datos que nos dan la posibilidad de averiguarlo.

Desde que en septiembre de 2011 el gobierno griego anunció que, incluso con el plan de rescate del fondo europeo, no podría pagar sus vencimientos de deuda la situación dista mucho de haberse clarificado aun a pesar de que haya desaparecido de los titulares de la prensa.
En aquel momento, para evitar una quiebra de Grecia de modo oficial (porque la situación de hecho ya casi lo es) se planteo por vez primera la posibilidad de establecer quitas de deuda soberana que, para el caso griego montaban un 50% de su deuda global. Así se activó el segundo rescate de Grecia, cuyo gobierno amenazó con llevar a referendum.
Lo que no se aclara de la situación es que dicha quita tendría que negociarse con los acreedores privados (fundamentalmente entidades bancarias de Europa) y que éstos la aceptasen de modo voluntario. Desde entonces y van varios meses, las negociaciones siguen sin que haya habido un acuerdo. ¿Y a qué se debe dicha falta de acuerdo?

Obviamente la respuesta a la pregunta que planteamos sobre si es buen momento para comprar una vivienda depende mucho de las circunstancias; es muy posible que muchas personas puedan y necesiten comprar una vivienda y por tanto este momento es tan bueno como cualquiera. Otra cosa es plantearse dicha compra como inversión.
Era sabido que el nuevo gobierno planteaba recuperar la deducción en el IRPF para la compra de viviendas. Se discute si eso va a reactivar o no el decaído mercado inmobiliario, no obstante, la ventaja fiscal, al menos por el momento, ahí está y es incuestionable pues que dicha medida está ya en vigor.
Al margen de ésto el nuevo ministro Luis de Guindos anunciaba una rebaja de las valoraciones de los activos inmobiliarios en poder del sector financiero que, según vamos sabiendo, estará alrededor del 50% en las promociones (además de entre un 80% y hasta casi el 100% en el suelo dependiendo de la calificación urbanística).

Una noticia de cierta importancia que hemos podido leer los últimos días ha llegado desde Alemania donde se ha producido una colocación de bonos alemanes a tipos de interés negativo.
Es decir, aquéllos que arriesgan su dinero prestándoselo a la República Federal no solo no esperan obtener ninguna compensación sino que asumen un coste por dicha colocación. En teoría parece absurdo de modo que ¿cómo es esto posible? Todo tiene una explicación aunque resulte un tanto oculta.
Aquéllos que han adquirido dichos bonos aceptan no perder mucho dinero confiando en la solvencia del estado alemán, no esperan ganar nada por lo cual dicha inversión consiste en buscar seguridad.

Existe la posibilidad de un aumento sobre los impuestos al carburante, al menos si atendemos a los rumores que se van publicando sobre nuevas medidas económicas del nuevo gobierno. No obstante, en el momento actual, creo muy poco probable que se lleve a cabo dicha medida o que, si se lleva a cabo, suponga un aumento importante del precio, otra cosa sería un aumento de 1 o 2 céntimos por litro. ¿Por qué?
Cuando en los años setenta se iniciaron las crisis del petróleo los países occidentales llegaron rápidamente a la conclusión de que debían reducir su factura energética con los países productores a fin de estabilizar su economía por el ahorro y el mejor aprovechamiento del combustible, por ello iniciaron una escalada en la fiscalidad de los combustibles que tenía tres efectos:

Dos noticias, en apariencia desconectadas, han protagonizado la actualidad económica de finales de diciembre pasado.
Una de ellas es la política de la llamada “barra libre de liquidez” que el BCE ha optado por proporcionar al sector financiero durante los próximos tres años. En su primera subasta el sector financiero ha demandado créditos al BCE por valor de 489.000 millones de euros al 1% de interés. Esta medida se ha adoptado al considerar, con razón, el BCE que el cierre del mercado interbancario detectado en los últimos meses iba a provocar una contracción del crédito perjudicial para la economía ante las perspectivas de una nueva recesión o, cuanto menos, un empeoramiento de la coyuntura económica.
La otra noticia ha sido el hecho de que la última subasta de bonos del estado se ha saldado con un resultado muy positivo puesto que se ha logrado colocar más deuda pública de la prevista y a un precio inferior. La realidad es que la noticia tiene trampa.

En los últimos días, especialmente tras las valoraciones sobre la pasada cumbre del día 9 de diciembre, se está comentando que el capital internacional está saliendo de Europa. El capital inteligente se le llama, porque es aquel que más información maneja, y que más medios tiene para procesarla. Con ésto nos referimos a los “Hedge Funds” y grandes fondos de inversión.
La sensación es que cunde la aversión al euro, y el problema, por lo tanto, no se limita a los países periféricos ni a su crisis de deuda.
De forma habitual estos grandes capitales trabajan en dólares, lo cual hace que el movimiento no tenga porque suponer un estado de alarma. De hecho, una de las interpretaciones es que estos capitales se retiran ahora porque después de las tensiones que vive Europa su retorno les haría encontrar mercados rebajados y llenos de oportunidades.

Entre la inmensa mayoría de los ciudadanos la mayor parte del patrimonio que poseen, y a menudo el único, es la propia vivienda. La pérdida de una vivienda o los daños en la misma, en todo caso, son mucho más que una pérdida de una inversión. Por ello es importante tener asegurada la vivienda. Por ello existe la oferta de Seguros ahorro de Ocaso y otras ofertas de diferentes modalidades de seguro.
Ciertamente, como podemos ver en el caso de Ocaso, una de las principales aseguradoras de hogares en España, existen diferentes modalidades de seguros para hogar con diferentes prestaciones según la inversión que se desea o se puede realizar y las necesidades de protección que se considera necesario o conveniente contratar. En este caso las principales son:

Los Credit Default Swaps son los seguros contra el impago de una deuda. Existen tanto en el sector público como en el privado por mucho que los más conocidos son los de la deuda soberana por el efecto mediático de la crisis de la deuda pública europea.
Hemos explicado como funcionan los seguros de impago de deuda en otro artículo. Ahora bien, hay que explicar también como se especula con ellos puesto que, en caso contrario, resulta imposible entender algunas noticias registradas los últimos días. La noticia es que los CDS de deuda griega cotizan por encima de los propios bonos… Sí, es decir, si alguien quería comprar un seguro (CDS) para cubrir 10.000 euros en bonos helenos, el precio que tenía que pagar era de 10.115 euros.
Lógicamente resulta absurdo pagar más por un seguro que por el capital prestado: si prestamos 10.000 € a la República Griega lo máximo que podemos perder si no nos pagan es 10.000 € por lo que nadie compraría además un seguro de 10.115 € ya que supondría perder 115 más después de cobrar el seguro.

El BCE ha actuado para bajar los tipos de interés, ha actuado para suministrar liquidez al sector bancario y ha hecho algunas compras selectivas de deuda de países en problemas. No obstante el BCE, tanto con su actual presidente como con el anterior ha declarado siempre que se ha tratado el tema que no va a comprar deuda soberana ni va a monetizar la deuda ni va a tomar ninguna decisión de este tipo. Primero porque no existe un acuerdo político al respecto y porque además tampoco se lo permiten sus estatutos. Puede el BCE hacer algo más respecto a la deuda de los países de la zona euro? Si atendemos al ejemplo del Banco Central Suizo sí que puede.
El BCE lleva más de tres años suministrando dinero al sector financiero europeo y ha confirmado que va a mantener esa política al menos tres años más. El BCE no presta el dinero a los bancos a cambio de nada sino que lo hace a un interés fijo y con una garantía. Los activos que el BCE admite como garantía básicamente son bonos de deuda pública, por dos motivos: